“Pocas cosas son tan polivalentes como la tecnología. Desde siempre, desde la rueda (que ha servido para mejorar la vida de las personas, pero también y en parte empeorarla: se podían hacer carros de guerra y transporte) o incluso antes (las herramientas de silex podían curtir la piel y a abatir animales o personas, para cocinarlas y zampárselas) el fin de la tecnología ha dependido de la mano que la usa. Lo cierto es que cuando las cosas van mal, todo el mundo ataca el arma como filosofía, cuando en realidad es el agresor el culpable de la misma. Incluso con buenas intenciones, los errores señalan como malévolo el instrumento o tecnología, como está pasando con la energía nuclear, y como acabará pasando con casi todo (desde el parto medicalizado hasta los programas de screening poblacional de patologías, de moda hoy con el dia mundial del cancer de mama, que los integristas probablemente rechazarán como una intromisión del marketing en la sacrosanta capilla del conocimiento).”
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fllordachs, Una de Médicos, 29 October 2011

